Inauguramos La Entrevista Iceberg, un ciclo de conversaciones con músicos y músicas entrerrianas cuyas obras abordan la defensa de los bienes naturales comunes y diversas problemáticas socioambientales, como la contaminación, el uso de agrotóxicos, las injusticias territoriales y otros conflictos que atraviesan nuestras comunidades.
La Entrevista Iceberg propone justamente sumergirse en esas profundidades para contribuir a hacer visible aquello que, por su complejidad, magnitud o por intereses en juego, suele permanecer fuera de la mirada pública.
Porque la cultura también es una forma de construir conciencia, este proyecto propone articular la creación artística, la defensa de nuestros bienes naturales comunes y la reflexión crítica, dando lugar a la palabra de quienes, desde la música, transforman el compromiso en expresión y memoria.
En esta primera entrega conversamos con Nicolás Marchesini, guitarra y voz de Metralleta, a quien agradecemos profundamente por brindarnos su tiempo, su generosidad y sus valiosas reflexiones.
METRALLETA: “La realidad a veces es más catastrófica que la ficción”
Con más de diez años de recorrido, cuatro discos editados y una identidad sonora atravesada por el groove, el thrash y la furia del metal, Metralleta sigue construyendo una obra cruda, visceral y profundamente conectada con las problemáticas sociales.
—¿Cómo te presentarías a alguien que nunca escuchó tu música?
—Le diría que soy un mono con ropa
que le gusta gritar, guitarrear y cantar. Escucho música todo el día en mi
cabeza y después la transformo en canciones.
—¿Qué es Metralleta?
—Metralleta es un trío de metal pesau que existe hace diez años y ya tiene cuatro discos editados.
—¿Qué lugar ocupa Entre Ríos en tu identidad musical?
—Nada muy marcado. Aunque nací acá, mi identidad sonora viene de otros continentes. Pero sí me afecta a la hora de escribir, porque muchas veces relato cosas que pasan acá.
—¿Cómo fue tu camino hacia la música?
—Cuando era chico, en la casa de mi nona había una guitarra vieja con dos cuerdas. No podía creer lo que tenía en las manos. Desde ahí sentí la magia.
—¿Qué artistas te formaron?
—Rock duro y metal. Arranqué con Queen, Metallica, System of a Down, Pantera, Hermética, Almafuerte, Megadeth, Divididos, Red Hot Chili Peppers y muchísimos más.
—¿Cómo describís tu proceso creativo?
—Intermitente, obsesivo, feliz y genuino. Sale medio sin filtro y lo dejo así, lo más espontáneo posible. Después trabajo sobre eso. Si lo fuerzo, no sale nada.
—¿Dónde aparece la inspiración?
—En lo cotidiano sobre todo. Cualquier situación puede ser un disparador.
—¿Qué rol tiene hoy la música en la sociedad?
—El mismo que tuvo siempre: expresión del alma. Salvo la música hecha solamente para lucrar; esa no sirve para nada más que para estupidizar masas.
—¿Tu música dialoga con el territorio donde vivís?
—Sí, porque muchas veces describo situaciones que suceden acá.
—¿Qué cosas te movilizan fuera de la música?
—El amor, la naturaleza, la magia que flota en el aire, la energía del todo.
LA CANCIÓN
—¿Cómo nació esta canción?
—Estaba en el living de mis viejos, una madrugada, tipo tres de la mañana, con la guitarra. Salió de una: riffs y letra juntos.
—¿Había un disparador concreto?
—Siempre me pareció insólito que el ser humano se destruya a sí mismo. Esta es una de esas formas que me parecen totalmente absurdas.
—¿Qué apareció primero: música o letra?
—Las dos medio juntas.
—¿Cómo siguió el proceso?
—En dos o tres días ya estaba casi lista. Después se la mostré al batero y terminamos de cerrarla juntos.
—¿La composición fue individual o colectiva?
—La idea general fue mía, pero el cierre lo armamos con el Pocho, el batero, que trajo el breakdown del final.
—¿La canción cambió mucho desde el primer boceto?
—Nada. Cuando la cerramos sentimos que estaba perfecta. No le sobra ni le falta nada.
—En la canción aparece la frase “EL HOLOCAUSTO DE HOY”. ¿Qué buscás poner en juego ahí?
—Que matan gente. Una matanza en masa provocada para sostener un modelo de producción que devasta todo.
—¿Buscabas un mensaje abierto o directo?
—En este caso, directo y claro.
EL ICEBERG
—Si esta problemática fuera un iceberg, ¿qué se ve en la superficie?
—“Cáncer, deformación de los cuerpos”, como dice otra parte de la canción.
—¿Y qué queda oculto debajo del agua?
—El mal uso, el exceso del producto, la cercanía con las ciudades, la mafia que avala ese modelo de producción, que Bayer haya comprado Monsanto. En síntesis: lo ridícula que es la realidad.
—¿Sentís que hay cosas naturalizadas que deberían discutirse más?
—Sí. Hablar del tema debería estar mucho más visible porque la sociedad en general ignora bastante la cuestión.
—¿La música permite decir cosas que en otros espacios cuesta decir?
—Totalmente.
—¿La lírica puede sacar esos temas a la superficie?
—Siempre sentí que en una frase corta puedo expresar mucho más que en diez párrafos llenos de datos.
—¿Qué buscás generar con estas canciones?
—Conciencia. Ya que se hable del tema, para mí es positivo.
—¿Recibieron devoluciones del público sobre eso?
—Sí, varias veces nos dijeron que las canciones los movilizaron internamente.
—¿Hay riesgos al abordar estas problemáticas?
—Siendo una banda under, calculo que no. Si fuera algo masivo, sería otra historia.
—¿Qué te gustaría que deje esta canción?
—Que quien la escuche se haga las mismas preguntas que vos me hiciste en esta entrevista.
Antes de cerrar, Nicolás deja una última reflexión:
“A veces la realidad y las cosas normalizadas son más catastróficas que la ficción”.
Metralleta está integrada por:
Emir Fiorotto (bajo y coros)
Nicolás Marchesini (guitarra y voz)
Eric Fernández (batería)
La banda nació en Larroque, Entre Ríos, en 2015, y ya lleva más de 120 shows recorriendo Entre Ríos, Rosario y Buenos Aires.
“Muchas gracias por interesarte en nuestro arte”.